En Javiera Carrera hay un ruido suave los jueves. No es bulla ni televisores encendidos. Son tijeras que cortan, máquinas que cosen y manos que tantean telas como si buscaran en ellas una segunda oportunidad. En la Oficina Barrial, un grupo de mujeres se reúne a hacer algo que parece simple, pero no lo es: rescatar ropa.
Podría decirse que es un taller de costura, pero sería quedarse corto. Lo que ocurre ahí es aprender a mirar distinto. Donde antes había una polera olvidada, un pantalón gastado o una tela arrumbada, hoy ven un disfraz, un color, una posibilidad.
Con ese trabajo están creando trajes coloniales para la Fiesta de la Primavera 2026, una de las actividades más esperadas del aniversario de Angol, que cada año convoca a más de 15 mil personas y transforma las calles en un desfile de colores.
La iniciativa surge desde el Consejo Vecinal de Desarrollo Javiera Carrera (CVD), pero es parte de un proceso de organización que se ha ido consolidando en el sector.
“Al principio era difícil, no sabíamos cómo levantar estas iniciativas”, cuenta Elisabeth Caro, dirigenta del CVD. “Hoy, gracias al Programa Quiero Mi Barrio, tenemos más claridad y más confianza. Hemos visto proyectos concretarse y eso queda en la retina de los vecinos”, asegura.
Ese proceso ha sido acompañado por el Programa Quiero Mi Barrio, del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, ejecutado en el sector por el municipio de Angol, que ha fortalecido la organización, el trabajo comunitario y la capacidad de gestión vecinal.
Al final, en ese ruido suave de los jueves, no solo se cosen telas. Es la expresión de un proceso impulsado por el programa, que hoy permite que vecinas lideren sus propias iniciativas, de forma autónoma y con la convicción de que la vida de barrio también se construye así.
